Por lo visto es una cosa bastante común entre nosotras las mujeres. Pero... ¿cuál es el fin último?... pareciera que es ser más perras de lo que somos diariamente.

¿De qué estoy hablando? Facil. Se habrán dado cuenta, amigas, lo que ocurre con nosotras cuando terminamos una relacion: lloriqueamos (dependiendo del caso) un par de días, semanas, meses; luego pasamos por un periodo de resentimiento de mierda en el cual seriamos capaces de ahorcar al individuo que "nos hizo tanto daño"; y finalmente viene la indiferencia, que no es indiferencia propiamente tal, porque en esta etapa hacemos algo que nos encanta y puta que nos hace sentir bien. Me refiero a los cambios radicales, no sólo en la personalidad, sino que, además, físicamente. Porque es necesario purificar nuestro cuerpo del dolor sufrido, olvidarlo todo, salir adelante y sentirnos bien con nosotras mismas. Esto lo hacemos renovando el guardaropas, bajando todos esos kilos de más que subimos comiendo junto a nuestro ahora llamado "ex", cortando esa maraña de pelo que a él tanto le gustaba y que, por lo mismo, nunca te atreviste a cambiar y cortar.

Cambiamos nuestro aspecto, de lo dulce y pateticamente tiernuchas que podíamos vernos, pasamos a ser unas mujeres atrevidas, espontaneas, alegres, sensuales y con eso, arrasamos. Pueden llovernos pretendientes, pero antes de aceptar a cualquiera de ellos, tenemos que pasar por la prueba de fuego: el ex. Y nos encanta.

Cuando sabemos que ese "imbecil" (pa' que estamos con cosas, el resentimiento nunca pasa del todo) estará presente en alguno de los sitios que solemos frecuentar, planeamos todo para que el maldito pecador se arrepienta de todos y cada uno de sus pecados. Ese día utilizarás todas las cremas para el cutis perfecto, ese labial nuevo e intenso, el rimel poderoso-antitodo... pasarás horas frente al espejo, seleccionarás lo más fino y sexy del guardaropas, y cuando estés realmente lista y radiante, saldrás a enfrentarlo: Con la más hermosa sonrisa, con los ojos más coquetos del universo, con ese aroma sabroso e hipnótico del perfume nuevo.

Y allí estan, tus amigos y el "ex", caminas fuerte y derecho hacia ellos, la sonrisa en el rostro y no cualquier sonrisa, es una de satisfacción, porque todos se han dado cuenta de tu presencia, de lo diferente que estás, y los ojos de tu ex están apunto de salirse de su órbita, conoces esa mirada más que cualquer otra persona y sabes que te está deseando. Saludas a todos feliz de la vida, y a él le dedicas una mirada, un vago y distante saludo y lo miras de pies a cabezas, dándole a entender que sigue igual de desaliñado que siempre. Que se arrepienta... que mire, que desee, que trate incluso de reconquistarte, pero tu no caeras nuevamente en su juego. Ahora es tu juego, tú llevas las riendas... le sonries a la vida, a tu ex y te ries de ambos. Haz logrado tu objetivo. Ahora, estás completamente recuperada.

Bendita tú, entre todas las perras hijas de Eva, que ya has pasado por eso y lo has disfrutado al máximo. Y las blancas palomas que aun no lo hacen, no saben de la satisfacción que se están perdiendo.



Pame.-