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"¿Piolitas dije? ¡Qué iban a ser piola este par de maracas! Partiendo porque mientras íbamos al departamento nos compramos unos churros que chorreaban manjar y era inevitable pensar en un pico mientras lo lamíamos/comíamos. Siguiendo porque en el departamento había un cojín que tenía a una al borde del éxtasis. Terminando por hablar de que ninguna había tenido sexo en unos días y estuvimos calientes toda la noche mientras bebíamos un trago que nos dejó tan ebrias que bailamos, hicimos poses extrañas, nos tirábamos peos y gritábamos como locas. Nos contamos secretos, nos reímos de nosotras, nos reímos del resto, nos reímos del resto con nosotras. No, ellas no eran mujeres puras".

Xime.-

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De los baños públicos

Hay cosas que son bien de mina, como ahogarnos en vasos de agua y tener cambios hormonales brígidos. Pero una de las cosas que más me llama la atención es la relación que tenemos con el baño, en este caso, no el baño propio, me refiero a los baños públicos, sea de bares, del mall, de restaurantes, etc.

Creo que no existe mujer sobre la tierra (al menos en occidente) que no tenga alguna anécdota digna de contar sobre algo acontecido en un baño público. Es que en ellos se generan momentos únicos.

En el colegio, el baño era aquel lugar que reunía a las más populares y a las más nerd como iguales. En él, la gótica le prestaba el delineador a la top y hablaban de un poco de maquillaje, para luego salir y seguir ignorándose.

En los baños públicos se genera una solidaridad única, no es de extrañar que al ver a una desconocida en problemas al cerrar la puerta le digas “no te preocupes, yo la sostengo” y lo haces, porque tú sabes lo importante que es que nadie te vea en esa incómoda sentadilla que evita tocar con tu trasero el borde de la taza mientras intentas achuntar tu pipí al centro. Te pueden pedir confort, pañuelos, toallas higiénicas y una jamás se hace problema, siempre estamos dispuestas a ayudar a una chica en apuros, aunque te caiga pésimo.

El baño también es un rito para medir el nivel de la noche, estás en un grupo grande y te vas con tus amigas al baño y planteas cómo lo estás pasando y bueno, pelamos algo. No es de extrañar que una haga un comentario y una extraña se meta en la conversación, compartir bromas chistosas, de doble sentido, lo que sea, para luego no volver a verla.
He visto cosas raras en los baños, me ha tocado ver a una muchacha tan sólo en sostenes preguntándome si se veía bien… supongo que luego del bar iría a una velada especial, es rarísimo, no? Pero la idea era impresionar a su amante y no a mí. En fin, le dije que se veía bien y fui a hacer pipí. En otra ocasión, vi que una chica estaba muy complicá en su sentadilla y la puerta no tenía seguro, le afirmé la puerta y esperé que terminara, cuando sentí que se estaba demorando realmente mucho, abrí la puerta y paff! estaba totalmente tirada en el suelo. Junto con otras chicas que estaban en el baño la levantamos, sentamos y fuimos a llamar a un encargado del local… lo malo es que eran sólo hombres, de modo que tratamos de despertar a nuestra ebria amiga y le preguntamos el nombre para ver con quién andaba, mientras buscábamos su compañía, tomó un poco de agua, le limpiamos la cara, le recogimos las cosas, se irguió y nos dijo: “Por favor, salgamos todas juntas, pa’ que no cachen que era yo”. Pensando en que era una lata que todos en el local cachen que estabas bien curá y que preguntaron tu nombre mesa por mesa, no dudamos en aceptar. Y salimos todas dignas, apoyando a nuestra ajena amiga, hasta que cada una llegó a su lugar.

Xime.-

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Un giro drástico e inesperado

Recordarán, queridos lectores, que el tipo de hombre que yo atraía eran los nerd y ñoños, en general, y parecía ser que mi destino era encontrar entre esta especie alguien que me fuera agradable o cambiar mi forma de ser para poder entrar a ese grupito de los winner. Bueno, parece que por mi naturaleza no podré ser una winner... primero porque son unas maracas finas, unas señoritas, yo puedo ser muy maraca... pero fina jamás, soy lo más rota que hay, hablo a puras chuchás (eso no significa que no me pueda ubicar, claro... a menos que se me pasen los tequilazos XD) la pará de intelectual no la tengo, porque suelo hablar de puras weas sin vergüenza alguna. Segundo, creo que soy bastante ñoña y me puedo reir con chistes muy nerd, disfrutándolos a concho, lo de las canciones mamonas viejas no se me va a pasar con nada... adoro cantar (mal) esas weas tan melodramáticas.

También recordarán a ese chico del cual les hablé en la entrada anterior. El chico guapo no gay que tenía muchas cosas que me gustaban, aquel que tomó mi mano, acarició mi rostro y ante la sorpresa, sólo pude responder: "el exfoliante".

Resulta que entre cerveza y cerveza (¡bendita Escudo!) fui correspondida por el muchacho del exfoliante, y todo anda de maravillas.

Mi vida de soltera independiente se acabó drásticamente hace 13 días. Y debo reconocer que los dos primeros días, aunque demostraba estar segura de cada paso que daba, temblaba por dentro aterrada. Es que de verdad, sentí panico al pensar en compartir mi vida con otra persona, no sólo por lo acostumbrada que estoy a manejarme por el mundo en soledad, sino por todas las heridas que me marcaron de la última relación. También estaba acostumbrada a otro trato, uno más distante y frío... Ahora, Francisco, es mi novio ñoño y metalero. Todo apunta a que es justamente lo que buscaba y esperaba encontrar algún día, y apareció más rápido de lo que creí (reconozco que soy bastante pesimista y pensé que primero lograría tener un departamento con un perro, que un novio nuevamente XD)

Tiempo al tiempo sí, porque las heridas aun estan latiendo, aunque yo no quiera. Pero pongo todo de mi parte, porque de verdad quiero que esto resulte. Estos días han sido maravillosos y llego embobada sólo pensando en él y deseando que llegue una nueva jornada laboral para verlo y hacer coincidir nuestros breaks, la hora de colación y si podemos, sentarnos juntos... porque cada día que paso junto a él, pareciera que un pedacito de esa herida se va sanando.

Y se los cuento a ustedes porque era hora que actualizaramos y diera alguna justificación para tanta ausencia.

Todo esto ha sido un giro drástico e inesperado, que supongo me darán material para actualizar más seguido. Porque ahora no hablará una soltera media amargada, sino una soltera que entra al mundo de las pololas y pololos nuevamente, y es probable que caiga en esas mismas tonteras que más de alguna vez critiqué en este blog, y me sentiré como el hoyo... asumiendo que ya, solo por el hecho de ser mujer, lo soy XD

salud!

Pame.

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Tonta quinceañera


Trabajo en un Callcenter, y es sabido (no sé si mundialmente) que éstos están llenos de gays y tortilleras, principalmente gays. Cada chico atractivo que conocía resultaba ser un gay de tomo y lomo, viviendo con su pareja, aceptado por padres y orgulloso de ser gay. Y puta que sufría, era como un perro mirando la carnicería. A diferencia de los hombres, nosotras sabemos que intentar convertir a un hombre homosexual al heterosexualismo es una tarea, atrevería a decir, imposible; en cambio, ellos juran que pueden hacer que una lesbiana deje de serlo, de hecho es como su gran fantasía, una prueba a su hombría. Bueno, pero ese no es el tema.

Estaba yo resiganda, desechando la idea de ver a alguien guapo-no-gay, cuando lo conocí. Un chico, de la onda que me gustan a mí: metalero, medio ñoño, pelito largo, bueno pa la talla pero, no insoportable... me atrajo. Nos hemos hecho más cercanos, pero la pega de él y la mía son incompatibles como para hacer demasiada vida social en las jornadas de trabajo.

Y el otro día me sentí como una tonta quinceañera cuando, después de finalizar una llamada, y mover el mouse de un lado a otro cerrando aplicaciones, sentí una mano sobre la mía. No soy una persona muy de piel, así que apenas sentí el contacto pegué tremendo salto, y voltíe a ver quien era el atrevido que se osaba a tomar mi mano de esa forma. Mi sorpresa fue ver el rostro de este muchacho a centímetros de distancia. Horror! se me subieron los colores al rostro, debí poner la cara más estúpida de todo mi repertorio y él sólo esbozó una tierna sonrisa, que sólo hizo que me ruborizara aun más. Para rematarla, acarició mi cara con sus dedos y dijo: "Oh! Qué suave tu piel!"... y ahí terminé de cagarla, respondiendo la primera estupidez que se me vino a la cabeza, pudiendo perfectamente quedarme callada y sonreir: "El exfoliante". Luego se alejó y yo me sentí estúpida, como quinceañera y quería agarrarme a cabezazos contra la pantalla del computador!

Todo esto me hizo pensar algunas cosas: 1.- soy muy arisca y al primer contacto con alguien no tan cercano salto escandalosamente, y 2.- Pareciera ser que He olvidado cómo coquetear.

Llevo mucho tiempo soltera y no soy de las minas que podriamos catalogar como "pololas", de hecho he tenido sólo 2 pololos, ambas relaciones muy disfuncionales... estoy acostumbradísima a pasar el tiempo sola: como helados en el mall sola, por lo general salgo de shopping sola, me paseo 3 horas en el supermercado sola, cuando ando tincá voy al cine sola y me preparo los tremendos platos de comida, cuando tengo ganas claro, para comerlos en la más absoluta de las soledades.

Todo esto ha generado que me olvide de las técnicas de seducción, que van mucho más allá del rimel, el labial y un lindo atuendo. Ni siquiera sé por dónde va la micro... cómo seducir a alguien, servírmelo como plato de fondo y que no se transforme en uno más de los amigos que tengo? cómo seducir de una manera sutil y sensual, sin quedar en evidencia, ni parecer una quinceañera atolondrada? Tal vez nunca aprendí a seducir y coquetear, puede que haya sido solamente seducida, lo que indica una preocupante pasividad.

Tampoco tengo una personalidad arrasadora, soy más bien insegura y que sea arisca no ayuda mucho. Me mantengo distante de la gente, poco contacto, mi soledad genera multiples mañas y apatía frente a conductas sociales tan normales que a mi a veces me asquean y no logro entender, lo que me hace ver como una amargada. Así quién se acerca? sólo aquellos que han tenido suficiente pacienca conmigo.

Hay días, como hoy, que me baja la angustia y las ganas de compartir mi día a día con alguien más que mis amigos que veo al menos 2 veces al mes, me dan ganas de dejar la apatía y ser parte de esas taradas que se pasean con un globo en forma de corazón por todo el mall de la mano del weón con mal gusto que se lo regaló, que no te dejan avanzar rápidamente por el pasillo, y estás obligada, mientras ves por donde adelantarlos, a aguantar que el globito de mierda te choque en la cara.

Hay otros días, que son más, donde pienso que viviré eternamente sola y del cariño que le mendigaré por siempre a mis amigos. Mal que mal, he sido, gran parte de mi vida, sola y he sobrevivido para contarlo.




Pame.-